LITERATURA

CALUMNIA2

Calumnia que algo queda.

Dicen que la historia se repite. Desde Roma hasta nuestros días el rumor ha despertado la curiosidad del hombre y no pocas veces le ha dañado.

LexPublica.
02/06/2020

La prensa, las redes sociales y el frentismo político que hoy se vive hacen más que actual esta frase. Y tal vez las líneas que delimitan el delito de calumnias, la defensa de derechos como el honor y libertades como la de expresión suscitan uno de los debates más presentes en nuestra sociedad.

Dicen que la frase la acuñó el dramaturgo francés Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais en una de sus obras ambientadas en España: El Barbero de Sevilla. Quienes mantienen esta tesis le atribuyen la frase a Bazile, el maestro de música de la joven Rosina, en la escena octava del segundo acto de aquella obra en su tiempo escandalosa y revolucionaria.

No obstante, Néstor Luján en su “Cuento de cuentos” desconfiado de la cita consultó la edición de 1809 de las obras completas de Beaumarchais y constata que, en el acto segundo, escena octava de El Barbero de Sevilla, si bien hay una larga disquisición de Bazile sobre la calumnia, la frase no aparece por ningún lado. La frase que pronuncia Bazile dirigiéndose a Bartholo es:

«¿La calumnia, señor? No sabéis lo que desdeñáis. He visto a las gentes más honradas abrumadas por ella. Podéis creer que la más torpe malignidad, el más sencillo error, el cuento más absurdo se puede hacer creer a los ociosos de una gran ciudad urdiendo con una calumnia: y entre nosotros tenemos gentes que tienen verdaderamente una gran destreza para hacerlo …. Primero es un rumor ligero, a ras de suelo como una golondrina antes de la tempestad, pianissimo murmura y se desliza corriendo como algo emponzoñado. Tal boca lo recoge y, piano, os lo susurra hábilmente al oído. Ya el  mal está hecho, ya germina, ya se desliza, ya marcha y rinforzando de boca en boca va de unos a otros: luego, súbitamente, sin saber cómo, veis que la calumnia se endereza, silba, se hincha, se crece a simple vista, entonces se lanza, extiende su vuelo, vuelve a rastras, estalla y se convierte, gracias al cielo, en un grito general, en un crescendo público, es un chorus universal de oído y proscripción. ¿Quién resistiría la calumnia?»

Como se ve la famosa rase no aparece, pero si deja todo un pensamiento a cerca de la calumnia que se asentó en la época y que su contemporáneo Gioachino Antonio Rossini inmortalizó en la célebre aria de la ópera cómica:

«La calumnia è un venticello

una auretta assai gentile

che insensibile, sotile,

leggermente, dolcemente,

incominicia a sussurrar.»

Como señala Néstor Luján quien realmente formuló de una manera textual esa idea fue el inglés Francis Bacon en su libro “De dignitate et augmentis scentiarum “(1605):

«Calumnia osadamente, siempre quedará alguna cosa»

Pero no son pocos los que afirman que Francis Bacon no lo escribió como una idea propia sino como una frase proverbial de la época. Por ello sostienen que el verdadero origen de la frase está en el adagio latino: Calummniare est fortiter aliquod aderevit.

El tema de la calumnia ya había sido tratado también en la pintura por Apeles, pintor de la antigüedad, que representó la historia apócrifa según la cual el propio Apeles habría sido calumniado al ser acusado por un rival de ayudar Teodoto de Etolia a promover la revuelta en Tiro. Cuando Ptolomeo IV Filopator estaba a punto de ejecutar a Apeles por ese acto, un amigo reveló la verdad y el calumniador fue vendido como esclavo.

En 1495 Sandro Botticelli pintó  La calumnia de Apeles que actualmente se exhibe en la Galeria de los Uffizi de Florencia. La pintura se basa en una descripción literaria sobre la pintura de Apeles hecha por Luciano de Samosata en uno de sus Diálogos y mencionada por Leon Battista Alberti en su tratado De pictura.

Y también se ha llevado al cine las consecuencias devastadoras de un rumor hecho correr maliciosamente. The Children’s Hour, La Calumnia o la también llamada La Mentira infame, película estadounidense de 1961 que abordo el tema de la calumnia tomando como base la obra de teatro homónima, escrita por Lilian Hellman y estrenada en 1934. Con guión de John Michael Hayes y dirección de William Wyler fue protagonizada por Audrey Hepburn y Shirley MacLaine.

Hoy cobra actualidad este comportamiento antiguo del hombre y, adaptado a nuestros tiempos, proliferan los bulos y “fake news” en las redes sociales.. Durante el confinamiento se ha encomendado a la Guardia Civil rastrear en las redes este tipo de noticias a fin de minimizar el estrés social; y de otro lado se apela a los límites de la libertad de expresión y al derecho a la información. El debate está servido.

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