ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

El Registro de Impagados Judiciales gestiona más de nueve millones de deuda.

Ya han transcendido los primeros datos de la gestión del Registro creado en junio de 2019 por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE).

LexPublica.

02/06/2020

Los objetivos que perseguía este registro eran altos, no en vano pretendía acabar con las ejecuciones judiciales infructuosas tras largos años de litigio judicial en reclamación de una deuda y otorgar transparencia al tráfico mercantil ofreciendo información veraz y relevante sobre solvencia y riesgo crediticio de personas físicas y jurídicas. Así, se presentó como una novedad y una revolución jurídica de carácter mundial.

El RIJ constituye en esencia un fichero de morosidad, creado por la sociedad “Desarrollo de Aplicaciones Jurídicas, S.L” (constituida por “IT Abogacía S.L.” sociedad del Consejo General de la Abogacía Española y la mercantil Inversiones Colectivas en Red, S.L),  cuyo fin es recoger información de deudas líquidas vencidas y exigibles no inferiores a 50€ y reconocidas mediante una resolución judicial firme, aportada por los acreedores de las mismas a través de su representación procesal. Por ahora sólo está habilitado para los abogados, aunque en breve también lo estarán procuradores y graduados sociales.

Según ha manifestado a diferentes medios en días pasados la representante del RIJ, ReyesRodríguez Zarza, desde su puesta en marcha en junio del año pasado, el Registro ha gestionado más de nueve millones de deuda (9,8 millones) y 7.000 abogados se han registrado. Además, ha permitido aflorar el 80% de la deuda no visible en los ficheros tradicionales de solvencia negativa, conocidos como ficheros de morosos. Una deuda que previsiblemente aumentará tras la crisis sanitaria del coronavirus.

Como ejemplo de la deuda gestionada por los despachos destaca impagos de pensiones de alimentos, cuota de comunidades propietarios, cuotas de alquiler, la generada por una liquidación de una sociedad de gananciales, por una partición de herencias o por una indemnización.

Por otro lado, ofrece un dato muy relevante: más del 62% de las sentencias firmes no se ejecutan. Por eso, afirma Rodríguez Zarza, que el RIJ ha sido una revolución tecnológica, ya que a los abogados les está permitiendo tener una herramienta de economía colaborativa y lo más importante de todo, que se cumplan las sentencias.

A través del RIJ los abogados, además de reclamar en nombre de sus clientes, pueden hacerlo por deudas propias, es decir, aquellas que haya contraído el cliente con su abogado. En este sentido, el fichero ofrece información sobre la minuta que un cliente ha dejado de pagar a otros compañeros.

En todo caso, el RIJ observa Ley General de Protección de Datos, la Ley de Protección del Derecho al Honor y el Código Deontológico de la Abogacía, garantizando la seguridad jurídica en su funcionamiento.

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